Qué cubre exactamente el seguro del hogar cuando se estropea

lavadoraLa lavadora deja de centrifugar un martes por la noche, la nevera empieza a hacer un ruido que no había hecho nunca o el lavavajillas se para a mitad de ciclo sin dar señales de vida. Lo primero que piensa la mayoría de la gente es que para eso paga un seguro del hogar, pero la realidad es bastante más complicada. No todas las averías están cubiertas, no todos los electrodomésticos entran en la póliza y hay condiciones que muchos asegurados desconocen hasta que llega el momento de llamar a la compañía y reciben una negativa que no esperaban.

El seguro del hogar incluye por norma general una cobertura por daños eléctricos. Eso significa que si una subida de tensión, una tormenta o cualquier alteración en el suministro eléctrico provoca que uno o varios aparatos dejen de funcionar, la aseguradora se hace cargo de la indemnización. Hasta ahí todo parece sencillo, pero el problema aparece cuando se miran las condiciones. La mayoría de las pólizas fijan un tope máximo que suele rondar los 1.500 euros, una cifra que puede quedarse muy corta si la subida de tensión ha afectado a varios electrodomésticos a la vez.

Además, los aparatos cuyo valor sea inferior a unos 90 euros quedan directamente fuera de esa cobertura, y lo mismo ocurre con los que superen cierta antigüedad. El límite habitual está en diez años para electrodomésticos convencionales y en cinco para equipos informáticos, una restricción que tiene su lógica porque a partir de esa edad el desgaste por uso es tan elevado que resulta difícil determinar si la avería se debe a un daño eléctrico o simplemente al final de la vida útil del aparato.

Qué pasa cuando el electrodoméstico se estropea por un motivo que no tiene nada que ver con la electricidad

Aquí es donde llegan la mayoría de las decepciones. Si la lavadora se bloquea porque alguien ha cerrado mal la tapa y la ropa ha obstruido el tambor, si el microondas se avería porque se ha introducido un objeto metálico o si la nevera sufre un golpe accidental, el seguro del hogar no va a cubrir esa reparación porque se considera mal uso o negligencia del asegurado. La póliza protege frente a causas externas e imprevisibles, no frente a errores del día a día.

Para distinguir unas situaciones de otras, las aseguradoras envían peritos que evalúan las circunstancias de la avería. Comprueban si ha habido una tormenta eléctrica en la zona coincidiendo con el momento del fallo, si otros vecinos del edificio han sufrido daños similares o si la compañía eléctrica ha registrado alguna incidencia en el suministro. Si ninguno de esos indicadores cuadra con un daño eléctrico, la reclamación se deniega y el coste de la reparación o la sustitución corre por cuenta del asegurado.

Lo que mucha gente no sabe es que incluso cuando el seguro no cubre la avería, la póliza del hogar puede ofrecer algo de ayuda. Muchas compañías incluyen un servicio de asistencia que facilita el contacto con un técnico profesional y se hace cargo del coste del desplazamiento hasta la vivienda, aunque la mano de obra y las piezas las tenga que pagar el asegurado de su bolsillo. No es una gran cobertura, pero ahorra tiempo y el sobrecoste de la visita.

En cualquier caso, conviene revisar las condiciones particulares de la póliza antes de que llegue el problema, porque cada aseguradora establece sus propios límites de indemnización, sus exclusiones y sus plazos. Dar por hecho que el seguro lo cubre todo es el error más frecuente, y también el que más disgustos genera cuando un electrodoméstico deja de funcionar y la respuesta de la compañía no es la que el asegurado esperaba escuchar.

Qué cubre exactamente el seguro del hogar cuando se estropea