La forma correcta de rellenar un parte amistoso

Un golpe leve en un aparcamiento, un alcance en un semáforo, un espejo arrancado. La mayoría de los siniestros de coche se resuelven sin atestado policial, con un simple papel sobre el capó. Pero ese papel tiene más poder del que parece: un parte amistoso mal cumplimentado puede acabar asignando la culpa al conductor que no la tuvo, por mucho que el contrario la aceptara de palabra.

Conviene saber qué es exactamente ese documento. La declaración amistosa de accidente es un modelo estandarizado a escala europea, idéntico en todos los países del entorno, pensado para que dos conductores dejen constancia de los hechos sin necesidad de llamar a la policía. Con ese papel, las compañías aplican convenios sectoriales como CIDE y ASCIDE, que agilizan las indemnizaciones cruzando las declaraciones de forma casi automática. Si el parte está mal rellenado, ese engranaje trabaja en tu contra.

El punto más delicado está en el centro del impreso. En el apartado 12, el de las circunstancias del accidente, solo hay que marcar las casillas que se ajusten de verdad a lo ocurrido, nunca más de las necesarias, y hay que indicar debajo cuántas se han marcado. Si ninguna encaja, es preferible no señalar ninguna y explicar los hechos en el campo de observaciones o, si falta espacio, en la descripción del accidente que figura en el reverso.

De la casilla de circunstancias al croquis: los errores más habituales que convierten a un conductor inocente en culpable a ojos de la aseguradora

El croquis merece un capítulo aparte. Lo recomendable es dibujarlo uno mismo y no dejarlo en manos del contrario. Hay que identificar cada vehículo como A y B, reflejar las líneas continuas o discontinuas, las señales, los semáforos y marcar con un aspa el punto exacto de la colisión. Ese dibujo ha resultado decisivo en muchos expedientes a la hora de repartir responsabilidades.

Con la firma no valen las prisas. Solo hay que firmar cuando los dos conductores hayan terminado de rellenar el documento y estés conforme con lo declarado por el otro. Y una regla de oro: nada de añadir información una vez separadas las copias, salvo en el reverso de la tuya. Escribir en mayúsculas ayuda a que todo se lea sin equívocos.

Antes de despedirse, toca repasar. Comprueba que el contrario ha anotado todos sus datos, que la matrícula reflejada es la correcta y que ha marcado las casillas que le corresponden: nombre y apellidos, compañía, número de póliza, marca y modelo, teléfono de contacto. Añade el lugar exacto del accidente, con calle y número o punto kilométrico, y los daños de ambos vehículos.

¿Y si el otro conductor se niega a firmar? En ese caso el parte amistoso pierde su sentido. Busca testigos, anota su nombre, su dirección y sobre todo su teléfono, y solicita la intervención de los agentes de la autoridad. Si hay heridos, la llamada es obligada para que se abra atestado, y ante el mínimo dolor conviene acudir a un centro sanitario y pedir un parte médico. Los daños en objetos personales deben quedar reflejados en observaciones o en el atestado.

Hay además un plazo que casi nadie tiene presente. La Ley 50/1980 de Contrato de Seguro fija en su artículo 16 un máximo de siete días para comunicar el siniestro a la aseguradora, salvo que la póliza establezca un periodo más amplio. Cuanto antes llegue el parte a la compañía, antes arranca la tramitación.

El papel ya no es la única vía. La aplicación Declaración iDEA, respaldada por UNESPA, permite cumplimentar y enviar el parte desde el móvil con la misma validez legal que el impreso tradicional. Basta con que uno de los dos conductores la tenga instalada: el otro confirma los datos mediante un código que recibe por SMS.

El mejor consejo llega antes del accidente. Dedicar diez minutos en casa a leer con calma un parte amistoso, con la cabeza fría y sin un contrario esperando, es la forma más barata de no equivocarse el día que toque. Los nervios son malos consejeros y en ese papel hay bastante dinero en juego.

La forma correcta de rellenar un parte amistoso