Ninguna vivienda está exenta de sufrir una avería o un daño. Y de ello tampoco se libran las casas en alquiler. No hay que pasar por alto que cuando se contrata una póliza de hogar, el seguro se hará cargo de todos los gastos en función de las coberturas contratadas. Tanto el continente, que hace referencia a los suelos, tuberías, paredes o techos; como el contenido estarán protegidos. Pero algunas veces surgen dudas sobre quién debe asumir la póliza cuando se trata de una vivienda arrendada.
El casero, el interesado en asegurar
Al propietario de una casa le interesará contar con el mejor seguro de hogar, sobre todo porque pueden surgir averías y así se evitará tener que realizar un desembolso cada vez que haya un siniestro en casa. Y ya se sabe que en las viviendas, a medida que van cumpliendo años, los problemas también se multiplican.
A la hora de sufragar el seguro del hogar en una vivienda de alquiler, lo más lógico es que sea el propietario el que lo asuma, pero en el caso de que se niegue, el inquilino tiene la posibilidad de proteger el inmueble y conseguir una cierta tranquilidad durante el tiempo que resida allí.
El casero suele hacerse cargo de los gastos motivados por el desgaste o las averías que aparezcan, aunque cuando hayan sido provocadas por el arrendatario, será éste el que tenga que asumirlas. No obstante, el inquilino debe saber que no tiene la obligación de contratar una póliza de hogar. Y es que el propietario es el primer interesado en proteger su casa, pero también en conseguir una cierta tranquilidad con las averías que puedan motivarse en el interior de su inmueble y que afecten a otros vecinos
En definitiva, antes de firmar cualquier tipo de contrato entre casero y arrendatario, hay que concretar sobre quién recaerá la responsabilidad de subsanar posibles daños que vayan surgiendo en la casa.

